miércoles, 22 de septiembre de 2010

Feca Sapiens.

No es casualidad que el problema de la actuación sea hoy el mismo que siempre la humanidad ha tenido; La angustia de existir, pues al fin y al cabo el actor es el justo heredero subnormal, de una rana pez que tubo crías, que a su vez tuvieron más crías subnormales, generando así una larga cadena de mutaciones que desembocaron a la postre, en una adaptación de simio-pez-rana subnormal, que heredo a todas sus generaciones, sin excepción la misma cuestión: ¿Quién es este yo que aparece todas las mañanas al espejo? ¿Para donde va este yo en el mundo? ¿Qué es esto que llamamos mundo? ¿En realidad existe? ¿Cómo debería actuar este yo en el mundo para poseer lo que desea?

Desde la tosquedad obscura de las cavernas neandertales, hasta la brillante elegancia de las celdas habitacionales modernas y cosmopolitas; la angustia por una naturaleza intuida siempre avasalladora, exigente y excluyente, capaz de llevar a la ruina a cualquiera que no medie su voluntad y sus acciones -actuaciones- entre las disposiciones divinas y sus intereses, ha obligado a la raza humana a construirse toda clase de prótesis y muletas, que le permiten controlar dicha angustia, olvidar parcialmente el temor, e ignorar el dolor; mentirse a sí misma, por un segundo, y encontrar en ese instante breve y ficticio de tregua, un medio, un retruécano, una estratagema para intentar burlar a los dioses, para hacer en su propia mente un concepto amañado del mundo, amable con sus propios objetivos, desnaturalizado de toda originalidad.

Poco después de que el primer homínido en su angustia gimiera para inventar el signo y con él la palabra apareció la religión, luego la filosofía, acto seguido el arte y posteriormente la ciencia. Ninguna de ellas ha sido jamás, aunque eso pueda parecer, respuesta a las cuestiones humanas. Lejos de eso, son simples métodos, herramientas, técnicas o como ya se dijo; prótesis, para solventar espuriamente la impotencia ante la creación y arañar soluciones cada vez más afines a las fecalidades del homo sapiens.

Íntegramente consientes de todo lo anterior, se aproximaría que:

La forma en que un actor caga, es la forma en que cualquiera otro hombre actúa para sobrevivir y pervivir.

La forma en que un actor actúa, es la forma que las gentes de su tiempo gustan al defecar.



© Fabricio Franco Talero +57(311)811 85 35

miércoles, 16 de junio de 2010

Luchar.

El sol se ha puesto hoy con mis emblemas agitandose en lo alto del campo de batalla, en la colina donde el viento Y la noche inflaman los recuerdos de la lucha y hacen ligero el sueño de los combates por venir. Estoy Listo y Dispuesto, Descarado y Sonrriente.

miércoles, 7 de abril de 2010

Nopalabras.

© Fabricio Franco Talero +57(311)811 85 35

domingo, 4 de abril de 2010

Locas en Custodia.

© Fabricio Franco Talero +57(311)811 85 35

jueves, 28 de enero de 2010

Fraterno Destino.

Frisa en el laberinto de la vida
El frescor de un amor intenso
Roza en el pavimento del camino andado
Los pasos dados con firme contento.

Formas hay de dominar el camino
Ninguna que nos haga poseer el viento
Aquellos que nos han mostrado velas y timón en cada momento
Aun cumpliendo su destino singuen estando intensos en nuestro centro. Dentro. Muy dentro.


© Fabricio Franco Talero +57(311)811 85 35

miércoles, 20 de enero de 2010

Zoom Extra al Pelotas.

Zoom Extra

© Fabricio Franco Talero +57(311)811 85 35

domingo, 10 de enero de 2010

Naturaleza Humana.


Los jardines, justo en el amanecer de los tiempos, aparecen como producto directo del ocio humano y la tendencia del mismo hombre a, antropomorfizar los elementos de su entorno. Es así como de la madre naturaleza; rocas, plantas, agua, peces, aves, elementos artesanales y demás, adaptan su naturaleza individual a un contexto más amable y propicio a las necesidades y expectativas de belleza de la naturaleza humana, llegando sin esfuerzo a ser también, dichos jardines, la representación de ideales y gustos filosóficos anidados en cada cultura.

El jardín en miniatura, mejor conocido como Bonsai; del japonés bon=bandeja, sai=plantar, es el arte de cultivar plantas en miniatura y pese a su etimología japonesa, se le encuentra en otros universos humanos. Registros históricos datan su existencia en China y Egipto en edades anteriores a las Cristianas. Con todo, ha sido la influencia oriental chino-japonesa la que los ha traído a occidente, con toda su carga filosófica y contemplativa proveniente del shintoismo japonés; su visión de lo superior, los poderes buenos y malos del agua, la tierra y los hombres divinizados. Así como de China, la explicación budista del universo humano; el karma, el dharma y el vehículo hacia el despertar. El bonsái hoy por hoy, concretamente en Colombia, constituye un elemento decorativo exótico, sofisticado y de buen gusto, cuya presencia transporta al observador a través del poder de la voluntad, la planeación, la toma de decisiones acordes con la naturaleza del entorno y las circunstancias que han permitido al hombre transformarse y adaptar su medio ambiente con belleza y armonía para un mejor vivir.

Gracias a la gran biodiversidad existente en Colombia, las especies utilizadas para tal arte van en aumento; rosas, cipreses, acacias, arbustos, árboles frutales, el tradicional pino y muchos otros se incluyen en el arsenal de los fanáticos. No hace falta mucho para llegar a un bello especimen, solo se requiere entusiasmo, mucho amor, dedicación y una conexión a internet que permita la investigación. El resto lo enseña la misma planta.



© Fabricio Franco Talero +57(311)811 85 35